Te perdono el montón de palabras que has soplado en mi oído desde que te conozco.
Te perdono tus fotos y tus gatos, tus comidas afuera, cervezas y cigarros, es más,
te perdono andar como tú andas, tus zapatos de nube, tus dientes y tu pelo.
Te perdono los cientos de razones, los miles de problemas, en fin, te perdono no amarme.
Lo que no te perdono es haberme besado con tanta alevosía.
Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío, y eso sí que no te lo perdono, pues si te lo perdono seguro que lo olvido.

Comentarios

pato dijo…
No, no perdones !!
Niña te quiero !!!

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