carta soñada
4 de Octubre de 1933 SJ de mis amores: Has de saber que después de escribirte caí rendida en cama y te soñé, seguro fué el poder sacar el dolor que me llenaba, fue eso o los yerbas secretas que me puso Adelina en el té . Pobre mujer como le ha tocado lidiar con todo esto, estando al pie del cañón se hizo cargo de los niños estos tres días en los que yo me fuí al país de los sueños, bendita sea. Recuerdo que Adelina llegó a ésta casa enviada por tus padres cuando recién nos casamos, tu madre y la mía no se cansaban de decir que era yo una niña muy mimada que no sabía como llevar las riendas de una casa, vaya sorpresa que se llevaron todos cuando Adelina a su media lengua les hizo saber que no hacía falta en esta casa, usted es muy señora mi niña , aun así se quedó y se volvió parte de ésta familia. Gracias a ella esta casa se mantiene en pie desde que el mundo se vino abajo, cuando ya no regresaste, recuerdo sus manos sosteniendo mi cuerpo sin alma cuando llegaron a notificar...